Me llamo Samira y vengo de Marruecos. Soy curiosa, me gusta investigar y aprender cada día algo nuevo. Estoy terminando el Grado Superior de animación sociocultural y turística.

Migrar hacia Andalucía, Jaén, fue muy difícil al principio, me costó abandonar todo lo que tenía en Marruecos: mi familia en general, mis abuelos y mis amigos. Fue como cambiarme a otro planeta. La primera semana fue muy oscura, creía que no me iba a adaptar. Me sentía perdida, pero me dije: “si estás aquí, te tienes que adaptar y luchar por llegar a ser lo que quieres ser”. Me lo digo día a día. Ahora veo la experiencia muy bonita, con lo bueno y lo malo, todo eso me ha ayudado a crecer como persona.

Ser migrante es demostrar cada día lo contrario de lo que piensa mucha gente. Es ser tú misma y dar lo mejor de ti, y así cambiar los estereotipos y los prejuicios.

Ser migrante es demostrar cada día lo contrario de lo que piensa mucha gente. Es ser tú misma y dar lo mejor de ti, y así cambiar los estereotipos y los prejuicios.

Actualmente contribuyo como animadora sociocultural en prácticas en una fundación, que me ha dado la oportunidad de conocer a otras personas migrantes. Es un espacio donde me siento “super yo”, trabajando con chicos de diversas procedencias.

En mis inicios en Jaén comencé a practicar atletismo y me introduje en un equipo de fútbol femenino. En muchos momentos, el deporte fue mi único amigo, me ayudaba a librarme de la negatividad que me rodeaba, en algunos momentos del día. Se lo recomendaría a cualquier persona, el deporte es accesible y puede ayudarte a avanzar como persona.

Si tuviera que describir la tierra que me acoge, Jaén y, en general, Andalucía, diría que es esfuerzo, es trabajo continuo y es tener mucha paciencia. Si tuviera que lanzar un mensaje a aquellos que me están leyendo ahora les diría que no juzguen, que den tiempo a las personas nuevas que le rodean y esperen a conocerlos. Es necesario acabar con los prejuicios y los estereotipos.