Historia
21 Sep 2022
By: OIM España

Me llamo Dulce, vengo de Angola y vivo en Córdoba. Soy una estudiante trabajadora, que lucha por su futuro y que cada día sigue aprendiendo. Tengo una hermana que vivía en España desde hace algún tiempo, así que, contando con esa red de apoyo, y el apoyo de mi familia en mi país, vine aquí a estudiar. Me gustó mucho la formación profesional que realicé, por lo que decidí continuar y ahora estoy estudiando hostelería.

Ser migrante es complicado. En muchas ocasiones tienes que ser independiente: te conviertes en tu propio padre y madre y no queda otra opción más que luchar diariamente para seguir hacia delante.

Creo que la migración es la búsqueda de algo mejor, de ampliar tus conocimientos y crear nuevas amistades que llegan a ser como una familia, se trata de vínculos y lazos diferentes, pero muy importantes para tu estabilidad en el país que te acoge. Cuando llegué a España no hablaba el idioma, era muy frustrante e incluso me daban ganas de llorar. Por suerte, poco a poco, y con la ayuda de una prima, escuchando música en español y con mucha paciencia, lo he ido consiguiendo. Recuerdo que, en aquellos momentos frustrantes, una profesora me dijo: “si no te equivocas, no aprendes”.

“Tienes que valorar lo que tienes, arriesgarte a aprender cosas nuevas y salir de tu zona de confort”, ese sería el mensaje que yo compartiría con todos los que me rodean, además de disfrutar cada momento que te regala la vida.

Puedo decir que después de un tiempo tengo amigos andaluces y guardo un buen recuerdo de mis primeros meses en Córdoba con mis compañeras de piso, ellas me ayudaron a adaptarme y sentirme como en casa. Agradecí ese sentimiento hospitalario que hay en Andalucía. En mi tiempo libre, colaboro con una asociación para favorecer la integración de otras personas, siento que debo contribuir a la sociedad a la par que expando mis redes en Córdoba. Es un gusto rodearte de personas buenas, con independencia de su género o nacionalidad, que sean buena gente, que te valoren por quién eres.

Si tuviera que decir qué es lo que más aprecio de mi vida en Córdoba diría que la libertad de poder hacer lo que quiera y la cercanía con la que te trata la gente. Para mi esta tierra es diversidad, cultura y gastronomía. No obstante, si algún día vuelvo a Angola, creo que montaría mi propio negocio de hostelería y enseñar a otros lo que yo he aprendido aquí.

“Tienes que valorar lo que tienes, arriesgarte a aprender cosas nuevas y salir de tu zona de confort”, ese sería el mensaje que yo compartiría con todos los que me rodean, además de disfrutar cada momento que te regala la vida.