Historia
20 Jun 2022
By: OIM España

Me llamo Shaher, y vivo en Sevilla. Soy originario de Siria, pero antes de venir a España estuve como refugiado en Turquía.

Cuando comenzó la guerra en Siria, mi familia y yo cruzamos la frontera andando. Ahí nos dieron una tienda de campamento, en la que nos instalamos y vivimos durante seis años, hasta que nos ofrecieron la posibilidad de migrar a un tercer país, aceptamos y nos trajeron a España en 2019. 

Durante el tiempo en Turquía vivíamos con una pequeña ayuda económica, mi madre, mis cinco hermanos y yo. Para poder sostener a la familia mi hermano menor y yo comenzamos a trabajar desde pequeños. En esa época mi sueño era no depender de nadie, y que mi familia entera no dependiera de mí. Soñaba con poder ocuparme de mi mismo; estudiar, trabajar y desarrollarme profesionalmente. Quería además tener una nacionalidad que me permitiera vivir, viajar, conocer otros lugares. Soñaba con no tener miedo.

En cuanto a ser migrante, yo ya no me considero como tal. Aquí he comenzado a trabajar, he aprendido el idioma, me he independizado y ahora estoy con viviendo con mi pareja, que es de Jaén. Estoy muy integrado y me siento como si fuera de aquí. 

Al principio fue duro. A nosotros no nos dieron a elegir a que país nos iban a trasladar. Nuestra idea de España tampoco era demasiado positiva y estábamos cansado de pasar dificultades. Cuando llegamos a Andalucía nos instalaron en un centro. Yo antes no había visto gente de otros lugares, y nada más llegar me encontré caras africanas, latinas, idiomas diferentes y costumbres nuevas. Fue un choque para todos nosotros. Llegar a un sitio tan distinto, en donde no tienes a nadie en quien apoyarte no fue fácil. 

Recuerdo que yo venía con muchas ganas de empezar desde cero, pero hacerlo en serio, sin perder el tiempo. Haber llegado a un centro de acogida, en el cual 90% de las personas eran hispanohablantes, resultó una muy buena oportunidad porque me vi forzado a aprender el idioma y eso me facilitó el poder integrarme. Además, como yo llegué ya con el proceso de asilo aceptado, no tenia miedo de que me devolvieran a mi país, y pude enfocarme en adaptarme al que se convertiría en mi nuevo hogar. Actualmente trabajo como conserje con la misma organización que me acogió inicialmente. Estoy muy contento.
 

Soñaba con poder ocuparme de mi mismo; estudiar, trabajar y desarrollarme profesionalmente. Quería además tener una nacionalidad que me permitiera vivir, viajar, conocer otros lugares. Soñaba con no tener miedo.

Lo que echaba de menos de Siria, cuando estaba en Turquía, era la forma de vivir, el aire de Siria, los colores, esa esencia. Sin embargo, eso fue lo que me encontré en Andalucía; los mismos árboles, el mismo aire, el mismo sol, ¡Me sentía en casa!, con la diferencia de que aquí no tengo a mi padre y a mis abuelos. 

De aquí me gusta el clima, me gusta la cercanía de la gente, salir a caminar y sentir el sol. Hay que vivir la experiencia andaluza, y después de eso, no querrás irte. Ahora mismo no me imagino viviendo en ningún otro sitio. Conozco sobre todo personas de otros países, sobre todo aquellos que están en el centro al que llegué, pero poco a poco he ido conociendo más andaluces; a través de mi novia, mis vecinos, o amigos de mi familia. Me he sentido muy bien recibido, la convivencia con los vecinos, hablar a gritos a través de las ventanas del patio… esa familiaridad que me hace sentir en casa. 

Lo que más valoro es la libertad. Aquí te puedes vestir como quieras, expresar tu opinión y salir con quien tú quieras, sin importar ideas políticas, religión o procedencia. Gracias a estar lejos, he podido aprender otro idioma y otra cultura. He aprendí también sobre otras religiones y nuevas maneras de vivir. 

Creo que la migración es una de las cosas más importantes en la sociedad. Aquí en Andalucía, en un mismo barrio puedes encontrar persona de muchas partes del mundo. Eso es cultura, es riqueza.  La migración es además un sueño para millones de personas, y es importante acoger a esas personas y apoyarlas. 

Para mi algo muy importante es no tener miedo. Para las personas que están pensando en emprender un proyecto migratorio, es necesario enfocarse en su sueño, y trabajar para conseguirlo, aunque pueda ser complicado, es posible, y hay que hacerlo de la manera correcta. Y para los andaluces, que tampoco tengan miedo de lo diferente o lo nuevo. Nosotros no estamos aquí para invadir, sino para integrarnos y colaborar con el desarrollo y el crecimiento de Andalucía, para vivir y convivir.  

Cuando pienso en el futuro, una cosa tengo clara: en Sevilla me voy a quedar.